Sangre Argentea Capitulo 6

Capitulo 6

Dicen que cuando uno entra en contacto con la magia, esta lo sigue hasta el final de su vida. Incluso a través de sus descendientes.

La familia Witish era recordada porque supuestamente derivaba de una gran familia de magos, en los cuales se encontraba Merlín. Una leyenda entre leyendas. Pero eso a ella no le importaba, estaba centrada estudiar y enorgullecer a sus padres. De forma honrada y creativa.

De camino al Instituto se encontró de nuevo con aquel encapuchado, pero esta vez llevaba la melena negra ceniza al viento, tenía una grave cicatriz debajo del ojo izquierdo. Lo vio tomando un café en un bar. Estaba leyendo el diario y ni se percató de su presencia. Pensó en ir a agradecerle por su ayuda el día pasado pero las palabras de su padre resonaron en su mente. Mejor lo dejaba para otro día.

La campana de entrada chillaba y los alumnos se agrupaban en el patio central. Había un anuncio importante.

- ¡Bienvenidos! – los recibió el Profesor Memphis, un hombre delgado de contextura pequeña pero alto, llevaba un sombrero de copa negro y anteojos de sol. Siempre iba así al colegio, nadie lo había visto sin su sombrero. Muchos decían que lo tenía pegado a la cabeza.

- Este año, la competición será algo especial....- anuncio alegremente levantando un brazo para llamar la atención.

- Como ya saben, estuvimos reacondicionando las pistas y el pequeño estadio de nuestro querido colegio. Este año traeremos como invitados a diez personas, que fueron recomendadas por otros profesores de las otras ramas de nuestro instituto en distintas partes del país. Aquí les presentamos a los nuevos concursantes que representaran a nuestra querida institución en este año. Todos ellos entraron con recomendación personal mía y de la Profesora Verdi.

Subieron al escenario diez chicos. Pero Jocelyn centro su atención en uno, uno que la dejo dura en su asiento. Era el encapuchado.

El profesor Memphis iba presentando a cada uno y resalto a dos chicos, el encapuchado y otro más de pelo largo y medio desarreglado.

- Estos muchachos tuvieron recomendación directa de nuestro Rector. Ellos son:

¡Jonás y Augusto!

Con que así se llamaba, Jonás. Qué ironía que se llamase igual que el chico desaparecido pensó Jocelyn mientras Augusto hacia una reverencia al público y Jonás lo miraba con cara de desagrado.

Los demás ya no importaban, ella tenía ya suficientes problemas con los de su propio curso en la competencia y ahora vienen a aparecer el encapuchado con su destreza sobrehumana en combate. También se corría el rumor que Augusto era muy hábil en tareas intelectuales.

Ya no sabía qué hacer, ese joven pareciera que la perseguía por todos lados desde que choco con ella ayer. Sus ojos fríos se fijaron en Jocelyn, se estremeció mientras el muchacho le sonreía pero no había ni una pizca de sentimiento en sus vacías pupilas.

Terminado el acto todos volvieron a sus aulas.

- ¿Sabes? El chico ese, Jonás, te estuvo mirando todo el tiempo. – le comento con una risita Rose.

- ¿Ah.. .si? – contesto ella más asustada que alagada. "Ningún chico se fija en mí, pero justamente EL sí". penso con frustracion

Dieron por zanjado el asunto ahí, no quería hablar más de Jonás y menos de los competidores nuevos. Ya tenía demasiado estrés. Queria olvidar el asunto, pero su mirada cortante y perturbadora la siguió hasta el fin de clases.

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Al salir, le tocaba a Rose entrenamiento. Esta vez no la acompañe, según ella los matones volverían y no quería involucrarme. Así que decidí tomar el camino por el parque e ir directamente a casa caminando. Hacia un lindo día, me puse mis auriculares y deje fluir la música mientras caminaba.

Sin darme cuenta entre demasiado dentro del parque. Le decían así pero en realidad eran seis manzanas de bosques y prados. En el medio de la ciudad. La hicieron para fomentar los espacios verdes, en el centro había un hermoso lago que, según muchos, iban las parejas los días de luna llena.

Iba atardeciendo y poco a poco los faros se prendían. Estaba a punto de cruzar un pequeño arroyo y dirigirme a la salida sur pero justo en la entrada vi al grupo que nos había abordado ayer. Estaban fumando algo y por mi mala suerte uno de ellos me vio y aviso al resto. Venían en grupo. Eran 5. Y yo una pobre chica aislada en el medio de ese bosque.

- ¡Hola, hola! – saludo alegremente uno que tenía la mando vendada. Ese era al que Jonás había golpeado. – Justo estábamos hablando de ti, y de tu amiguito ese, el de la capucha negra. Queríamos darle un mensaje directo pero al parecer ya que te tenemos a ti... - sonrió.

Lo malo de ese parque, era que sucedían muchos robos de parte de bandas callejeras, al estar muy aislado del resto de la parte céntrica, la mayoría no podía pedir ayuda y tampoco había cámaras o policías por la zona.

El grupo me rodeo, sacándome toda posibilidad de escape. Varios de ellos me miraban lascivamente. El miedo paralizaba mis piernas.

Uno se abalanzo contra mi y de un empujón lo tire para atrás.

- Maldita perra... ya vas a ver lo que es bue...- no pudo ni terminar la frase que una piedra del tamaño de un huevo atravesó su cabeza. esparciendo vísceras por todo el césped.

Intente contener las ganas de vomitar, el jugo gástrico subió hasta mi garganta quemándome las entrañas. Pero lo contuve. Respire agitada, necesitaba irme. Aproveche ese momento de sorpresa y horror para poder escabullirme entre los matones.

- ¿Oh? Así que los cobardes van detrás de una mujer para descargar su enojo – comento Jonás saliendo de la sombra de un árbol. tenía en sus manos un cascote del tamaño del que lanzo, estaba jugueteando con el pasándolo de mano en mano.

- Así te quería agarrar imbécil. – surgió otro grupo de matones desde el otro lado del bosque. Uno de los integrantes era un chico robusto que llevaba una bandana violeta con detalles negros. Era el líder de la banda.

- Miren nomas, ¿el gordito vino a vengar la muerte de su compañerito? – rio Jonás tirando la piedra hacia atrás.

- Nadie toca a uno de los nuestros y sale ileso, menos si lo matas. – contesto el gordo – prepárate para recibir una de las buenas... -

Me escondí en la espesura del bosque para observar bien la pelea. Eran casi 14 personas contra Jonás, al parecer no tenía oportunidad.

- Muéstrenme lo que saben hacer...- dijo Jonás adoptando una posición de ataque.

El grupo de 14 personas saco un revolver cada uno y dispararon al pecho del muchacho. Cada uno vacío el cargador.

me contuve para no gritar, pero no pude evitar vomitar. Había visto como le abrían el cráneo a una persona y sumado a eso, la balacera que recibió el muchacho de ojos negros.

Jonás cayó tendido al piso, tenía el pecho totalmente desgarrado, su buzo y su camiseta estaban manchadas con su sangre, una sangre gris y espesa que se resbalaba por su costado.

- Ahí tienes, por hacerte el héroe, y por los nuestros – dijo el Jefe de la banda recargando su arma.

- Eso.... ¿Es todo? – dijo levantándose Jonás de una forma extraña.

Todo el grupo se volteo para verlo. Se limpiaba el polvo del pecho y sus pantalones, si bien su buzo y camiseta estaban hechos jirones, no había rastro de las heridas de balas que sufrió.

De un rápido movimiento, con un simple puñetazo en la cara al bandolero más cercano, le partió la mandíbula, hundiéndosela para adentro de la cabeza, una lluvia de dientes y sangre baño el puño de Jonás. El bandido cayó abatido con los ojos en blanco.

Un puñado de los que quedaban huyeron despavoridos al ver la situación. Y como uno de sus compañeros fue liquidado con facilidad. Quedaron frente a él, el Jefe de la banda y los que parecían sus más fieles seguidores. Un flacucho encorvado y un grandote de piel pálida y cabello cobrizo.

- Creg, ¡Acabalo! – ordeno con mano temblorosa el Jefe, quien ya le empezaba a castañar la mandíbula del miedo.

Creg titubeo pero al fin decidió por el acto más inconsciente, atacar de frente. Lanzo una embestida hacia Jonás quien lo esquivo saltando y en el aire le impacto una patada en la espalda, haciéndola crujir de una manera desagradable. Al rato Creg estaba retorciéndose de dolor.

- El gordito Jefe manda a sus súbditos para hacer el trabajo sucio, penoso – dijo mientras escupía hacia lo que quedaba de la espalda de Creg. Tomo la pistola del cadaver.

- Rold, ¡ve! – antes de que Rold pudiera reaccionar ya habían entrado en sus ojos 2 balas certeras. Reventando sus cuencas oculares. El chico se arrodillo y grito de dolor.

- A... Aléjate... ¡Monstruo! – grito aterrado el gordo mientras intentaba correr pero se tropezaba una y otra vez.

- ¿Eh? – La mirada de Jonás era insensible y despiadada. – Tu banda me da asco, tú me das asco. –

El Jefe se volteo y saco de uno de los bolsillos que llevaba una navaja retráctil. La cual dio de lleno en el hombro del otro muchacho. Jonás sonrió frenéticamente. Parecía un psicópata verdadero. Tomo el brazo del Jefe y de un solo movimiento se lo torció, haciéndole salir el hueso para afuera. La sangre le salpico la cara. Que ya no tenía esa sonrisa enfermiza de hace unos segundos, sino una expresión de desagrado.

- No vuelvas a buscarme, ni a mí, ni a la chica. Si no te hare lo mismo con cada extremidad de tu cuerpo.

El muchacho gemía de dolor. Intento levantarse para correr pero cayó de lleno y se desplomo.

Lo mire congelada. El miedo fue reemplazado por una sensación de peligro y asco al ver como Jonás fácilmente había liquidado a un grupo entero. Él se me acerco lentamente.

- ¿Estás bien? – pregunto secamente

- A... Acabas de... - tartamudee

- Si, y que. – contesto mirándome sorprendido.

- ¿Por qué? – lo mire a los ojos. Por un instante un rayo de tristeza se asomó por ellos.

- Me recuerdas a... ugh...Olvidalo...- dijo mientras se daba media vuelta y se alejaba del lugar de la masacre. – ni una palabra de lo sucedido ¿Bien? –

Asentí rápidamente. Había liquidado a todos ellos porque yo me parecía a... ¿una persona importante para el quizá?. Pero eso no quita el hecho que tiene una destreza para el combate sobrehumana. Y su regeneración. Eso fue casi mágico.

Había pasado por uno de los momentos más raros de mi existencia. Me apure para irme, sin antes llevarm,e por las dudas una navaja retráctil y un revolver de los cadáveres. Quién sabe si los necesitaría.

Más aún. ¿Qué pasaría en la competencia? Jonás era un monstruo.... ¿Tendría piedad contra sus rivales? Ese pensamiento la estremeció. No quería volver a verlo. Pero a la vez sí.

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Dicen que la magia o los sucesos extraños por raros que parezcan suceden por una razón. A partir de aquí la vida de Jocelyn daría un giro de 180 grados. Y no siempre los cambios son buenos.....

Francisco Mazufri / Hotfix / No se aceptan copias ni adaptaciones- Original en wattpad @ElViajanteErrante / Viaggero







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