Sangre Argentea Capitulo 4


Capitulo 4

La flecha oxidada de la ruleta se detenía lentamente en la sección negra. En la de Kalcb.

Ahora mi existencia le pertenecía a ese dios infernal. A todo esto, las heridas de mi pierna y mi pecho, empezaron a sangrar de nuevo. Me costaba respirar, el entorno se me hacía borroso.

¿Por qué solo a mí? ¿Acaso hice algo malo? ¿El karma quizás? No lo sé.

El dolor era atroz, me corroía mis entrañas, el gancho seguía clavado allí y la cadena todavía envolvía con sus filosas púas la carne de mi pie.

- Bueno muchacho – declaro con voz de ultratumba el dios del Caos. – Ya que me perteneces, tendré la decencia de explicarte porque hicimos este sorteo.

- Muy poca gente firma contratos últimamente – añadió Knip. – Y menos pagan con vidas humanas. –

- Así que como eras uno de los pocos desgraciados en venir aquí, decidimos de esta forma a quien pertenecerías. – continuo Yowell, que estaba jugueteando con uno de sus mechones de pelo grasiento.

- Las almas de los humanos son muy diferentes al resto de los seres. Además, quería uno vivo para realizar unos.... Experimentos... - comento Kalcb.

Ya no podía ni hablar, el gancho me ardía en el pecho y la sangre ya manchaba toda mi camiseta. Era como una erupción que se extendía por todo mi cuerpo, haciéndolo arder de dolor, ira y frustración.

- Tu alma es muy interesante.... – dijo Knip relamiéndose las comisuras de los labios. – Lastima que te haya tocado con Kalcb querido.... Lo hubiéramos pasado tan bien juntos.... –

- Ya, Silencio. – ordeno el señor oscuro. – ¿Y Dher? ¿Por qué no vino?

- Estaba ocupado rearmando a su secta de seguidores, ya sabes, esos idiotas pirómanos.- comento con desdén Yowell mientras hacia un gesto de desagrado con la mano.

- Ya veo.... Bueno, entonces la sesión se ha terminado, pueden volver a su trono.- Declaro el dios

- Sí, mi Rey – contestaron al unísono las dos diosas.

Las paredes del bar se disolvieron, una oscuridad absoluta se reflejaba más allá de la barra de tragos.

- Muchacho. Lo divertido apenas acaba de comenzar.... – dijo alegremente Kalcb.

El dios ahora había tomado la forma de un hombre alto y musculado, de piel grisácea y facciones duras, con un pelo negro engominado y un traje de un elegante color noche.

Kalcb me miraba sonriente.

- Bueno, hora de irnos. – Chasqueo los dedos y nos disolvimos en un polvo negro. Sentí como cada partícula de mi cuerpo se separaba. Estaba flotando a través del vacío.

Antes de que perdiera mi consciencia haciéndome uno con el abismo, mis partículas se volvieron a rearmar. Era doloroso, como si estuvieran cosiendo cada célula una con otra.

Al mirar a mí alrededor, me quedé asombrado. Frente a mí se alzaba un trono, y no cualquiera, era gigantesco. Formado por humo negro retorcido. Si miraba bien podía ver rostros sufridos que se formaban y se disipaban al instante dentro de ese humo.

- Bienvenido a mi humilde hogar. El punto de destrucción universal. El trono del Caos. –

El nombre era perfecto para aquel lugar. Circuncidando al trono había ruinas, y el cielo era de color violáceo desgastado. Las construcciones en ruinas parecían de todas las épocas y civilizaciones. Había desde carruajes del medievo hasta autos modernos oxidados. De escombros de castillos hasta un puente colgante partido a la mitad. Era sin duda, el inframundo.

- Para que entiendas mejor de lo que te hablare. Primero debo explicarte algo. – dijo mientras se sentaba en el aire. De entre las ruinas una silla vieja se rearmo para que el dios pueda apoyarse.

- El alma humana puede clasificarse en tres partes. – explico. – una parte física, la cual mantiene vivo al cuerpo, y es en la cual repercuten todas tus acciones físicas, ya sean golpes, quemaduras. Y también se encarga de contener el espiritu. El alma. – hizo una pequeña pausa para llamar a un pequeño demonio, muy parecido al ser que me encadeno pero en miniatura. Su traje estaba sucio y desgastado.

- Tú, prepara el altar, dentro de unos momentos empezamos con la prueba. – le ordeno.

El pequeño demonio asintió y se fue corriendo en cuatro patas.

- Ahora, ¿por dónde iba? Ah sí, el alma etérea. Esta parte del alma contenida dentro de tu alma física, es la que determina cuanto poder puedes tener y manipular, como si el alma física fuera un jarrón y dentro de ella. el agua sea tu alma espiritual. – dio a entender el dios.

- Y hay un tercer estado del alma. El alma sensible. La cual define tus poderes, personalidad, sentimientos y deseos. Básicamente lo que hace que seas tú. Sería la claridad o la oscuridad del agua. – explico Kalcb.

- El alma física y etérea se pueden arrancar, pero la sensible no. Ni los dioses verdaderos como Hwiet o yo no podemos tocarla. Pero yo descubrí un método para sacarla... - dijo maliciosamente. – y hoy muchacho. Serás el primero en probarlo.

Al terminar la explicación. El suelo empezó a temblar, unos pilares de hierro negro salieron del suelo. Eran cuatro y estaban dispuestos formando un cuadrado. En el centro de esa área había un pedestal.

De la cima de los cuatro pilares, se formaron unas cadenas que me atraparon de brazos y piernas. Y me depositaron por encimad el pedestal. Estaba literalmente flotando agarrado por las cadenas en el aire.

- Este gancho debe doler ¿no? – pregunto Kalcb posando su mano fría en el mango del gancho que atravesaba mi espalda y de un tirón lo arranco limpiamente de mi cuerpo.

El sangrado y la sensación de ardor crecieron, era un sufrimiento atroz.

- El método para sacar el alma sensible es básicamente explotar una sensación al máximo hasta que el cuerpo solo pueda sentir eso y deseche todo lo demás. – siguió hablando el dios caótico mientras se acercaba volando hacia mí.

- El método que usare, es el dolor. Los humanos son muy sensibles, asi que atravesare con mis agujas tu alma física. No morirás pero el dolor será tan atroz que perderás toda capacidad de sentir. –

Dicho esto, levante mi cabeza y lo mire con odio. Ese desquiciado ser quería experimentar conmigo. Algo que ni siquiera yo conocía. ¿Estados del alma? Que me importa a mí. Yo solo quería vivir, quería sobrevivir para verla a ella una vez más.

Una lluvia de alfileres cayó sobre mí, atravesando todo mi cuerpo. Toda mi carne, mis órganos. Todo.

El sufrimiento se disparó. Grite, grite de ira, dolor y rencor. Largue todo lo que tenía dentro mío hasta que mi garganta sangrara.

- ¡Excelente! – aplaudía Kalcb – serás un excelente sujeto de pruebas. – llamo a uno de sus demonios sirvientes. – mantenlo vivo, usa el agua celestial que le quitamos a Bule para reconstruir su cuerpo si se destruye. Quiero que viva lo suficiente para ver los resultados.

- Si mi alteza. – contesto con una reverencia el pequeño ser.

La lluvia de alfileres había parado. Mi sistema nervioso estaba totalmente destruido, ni siquiera podía pensar con claridad. Perdí mi sentido de olfato, vista y gusto. No podía sentir nada excepto dolor. Un dolor infernal que ardía por todo mí ser.

Un baldazo de agua fresca me cayó encima. Fue refrescante y placentero. Demasiado placentero. El dolor casi se había esfumado. Antes de que pudiera gozar de ese momento de paz. Las cadenas de mis brazos y piernas empezaron a arder. Y una malla metálica me envolvió de pies a cabeza. la tela de hierro ardía y derretía mi carne. De pasar del placer al extremo del sufrimiento era insoportable. Ya no había forma que resistiera más de 2 horas así.

- Te queda largo rato, compañerito – susurro una voz en mi mente.

Eso solo era el principio del fin.

Francisco Mazufri / Hotfix / No se aceptan copias ni adaptaciones- Original en wattpad @ElViajanteErrante / Viaggero









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