Sangre Argentea Capitulo 3

Capitulo 3

Aceptar jugar a esa ouija fue para mí, una de mis peores decisiones en la vida, ¿No te ha pasado alguna vez que alguien te advierte muchas veces de que la comida está caliente y tú vas y comes igual? Quemándote la lengua, y luego te dicen: "Te lo dije". Bueno, solo que esta vez nadie me dijo ese famoso "Te lo dije".

El triángulo señalador se empezó a mover cuando Nahuel hizo la primera pregunta.

- ¿Quién está con nosotros hablando ahora? –

El señalador se desplazó y marco las letras K, A, L, C y B

- ¿Kalcb? – susurro mi hermana. – Creo haberlo escuchado mencionar antes, pero no recuerdo donde.-

- ¿Sabes algo de él? – pregunto Nahuel con un brillo en sus ojos. Estaba emocionado, se le notaba en el rostro.

Alejandra negó con la cabeza.

- Solo sé que era como un dios ambiguo, tanto malo como bueno. Pero muy engañoso. – respondió ella.

- Bueno, me toca a mí- ordeno Rose. - ¿Quién eres y que puedes hacer? –

El señalador viró rápidamente y escribió la siguiente frase: Soy Kalb, me encargo de cumplir los deseos de los humanos.

- ¡Oooh, premio! – se alegró Nahuel. Y tomando posesión del señalador preguntó:

- ¿Puedes concederme una novia? –

- En serio Nahuel, ¿Tan desesperado estas? – me reí. él me fulmino con la mirada.

- Cállate, ¿Acaso un hombre no puede buscar el amor por otros medios? – dijo haciéndose el dramático.

- Está bien, está bien, continúa.-

La tabla no respondió pero note como el brillo de alegría de los ojos de mi amigo se apagaron de pronto y su semblante se ensombreció por un segundo. Fui el único que lo noto, ya que las chicas estaban concentradas en su charla. Como si la tabla me hubiera leído la mente, se empezó a mover entre las letras "H" y "A".

- Se está riendo, ¡El desgraciado se está riendo! – comento alegre Irene.

- Al parecer vas a pasar tiempo solo, solín, solito – se rieron las chicas.

- No es gracioso.... – las reprochó y luego les dio la espalda murmurando algo.

Yo me seguía divirtiendo de lo lindo, iba a ser una de mis mejores noches. Las chicas siguieron jugando y preguntando cosas banales como predicciones acerca de su futuro o si les iría bien en alguna carrera. Mientras tanto, Nahuel y yo, nos fuimos a jugar con su consola a su cuarto. Ya nos había aburrido tanta cháchara y queríamos acción. Mientras él ponía el disco de un juego Shooter, yo le pregunte algo. Muchos años después me arrepentiría de esa pregunta.

- ¿Qué te paso cuando le preguntaste sobre tu novia? – dije discretamente mientras me sentaba en su cama.

- Nada importante, solo... no tengo ganas de hablar de ello.

- Vamos, cuéntame. Somos amigos ¿No? –

Él se dio la vuelta y con semblante serio me respondió:

- Si... amigos... -

No le preste atención a su actitud, pensé que ya se le iba a pasar. Pero lo del espíritu había sido realmente increíble, pero solo respondía preguntas simples y ya después de unas veces hablándole nos habíamos cansado. Al rato vinieron las chicas al cuarto de Nahuel. Habían dejado de hablarle porque el espíritu se había disipado y las demás piezas por alguna extraña razón no encajaban en la hendidura del tablero.

Luego de ver una película, cuando el reloj marco las 6 am, estábamos todos dormidos despatarrados en el cuarto. Rose y Alejandra se habían dormido juntas apoyando espalda con espalda, una posición nada practica para descansar. Nahuel se acostó en su cama y yo me quedé dormido sobre el regazo de Irene.

Un fuerte golpe me despertó de mi grato sueño, cuando me di cuenta Irene dormía al lado mío, su rostro dormido y relajado era muy bonito... de un salto me separe de ella, estaba echando humo de la vergüenza. Me refregué los ojos y de pronto otro golpe más retumbo por la casa, y luego un tercero. Me sobresalte. Era imposible que sean ladrones, ya que la familia de Nahuel instalo sensores de seguridad en la casa. Su cuarto quedaba en el segundo piso. Decidí bajar las escaleras para ver que era. Medio somnoliento me dirigí al origen del ruido, que provenía de la cocina. Me asome lentamente por el marco de la puerta. Todo el sueño que tenía encima fue reemplazado por un terror helado.

Frente a mí se encontraba Nahuel, con una mano cortada, dejando caer gotitas de sangre sobre un papel negruzco sobre la mesada. Lo peor no era eso, sino que al lado suyo había un hombre delgado, alto y extremadamente pálido, parecía de papel, sus brazos eran absurdamente más largos que sus piernas y tenía un cabello negro azabache peinado con fijador. Vestía un elegante traje negro con rayas rojas, y su cruel y fría mirada de ojos blancos que no emitían emoción alguna se tornó hacia mi cuando aparecí por la puerta. Sonrió mostrando una hilera de dientes como agujas.

- El pago ha sido acreditado – dijo con una voz grave y solemne –

- ¿P-Pago de que...? – tartamudee asustado.

- Del contrato, claro – dijo Nahuel conteniendo la risa. - ¿Sabe algo? Siempre te envidie a ti y a tu buena relación con Irene. Ella siempre me gusto y tu bastardo humilde que no tienes nada, ¡ella se fijó en ti!

Estaba aterrorizado, el contrato, Nahuel, su envidia. No entendía nada.

- Kalcb se encarga de cumplir los deseos de los humanos, sus deseos profundos y oscuros a partir de contratos, contratos firmados con sangre, inquebrantables. ¿sabes cuál fue mi deseo? – dijo ya más calmado Nahuel.

- Quitarte del medio y quedarme con Irene. Un contrato es algo equivalente, entregas algo que te importa mucho a cambio de lo que deseas, una vida por una vida. Eres mi mejor amigo Jonás, perdóname por esto.

Mi cabeza iba a explotar, el miedo, la furia y el terror se mezclaban en mi interior. No sabía cómo reaccionar. El ser oscuro metió la mano dentro de su traje y saco una especie de cadena con púas. Lanzo la cadena y atrapo mi pie, las espinas perforaron mi carne y sentía como se entumecía poco a poco mi pierna. El dolor me espabilo y trate de huir, me voltee para poder correr pero antes de que pudiera siquiera reaccionar un gancho atravesó mi pecho desde mi espalda y sobresalía su punta por mi caja torácica. La sangre salía a borbotones por mi boca, y antes de que pudiera mirar atrás el demonio me arrastro hacia el mientras abría un portal de oscuridad en medio de la cocina.

- Que disfrute de lo pactado – recito el demonio como si fuese un slogan.

- Gracias y buenas noches – contesto Nahuel haciendo una reverencia.

Antes de que atravesase el portal. Mire a mi amigo con ojos llenos de furia y grite con todas mis fuerzas.

- ¡VOLVERE DEL INFIERNO PARA ARRASTRARTE A EL!

Todo se volvió oscuridad.

El ser oscuro me llevo a través de un abismo de oscuridad, el dolor iba creciendo cada vez que pasaba el tiempo pero la hemorragia había parado.

Un sacudón me despertó y poco a poco fui intentando abrir mis ojos. Estaba atado a una silla de madera negra. Una luz mortecina iluminaba el recinto.

Era un bar. Frente a mí, había una barra de tragos, de madera negra y recubierta con detalles en cuero rojo. Era muy elegante salvo la parte de que estaba totalmente arruinada. Los banquillos que alguna vez fueron de madera brillante, estaban totalmente podridos.

Una mujer, de aspecto joven, una adolescente. Vestida con harapos, estaba de espalda a mi, sentada en unos de los banquillos. Parecía que estaba bebiendo algo, su cabello era de color rubio sucio y lo tenía largo hasta la cintura. La mujer se me acercó.

. Bienvenido, tributo. Ahora sortearemos tu vida. ¿Quién se la quedara....?

- ¿S- sortear? – murmure-

- Sip – asintió alegremente. –

De pronto, como si fuese un programa de TV, un reflector ilumino una ruleta de colores.

Estaba dividida en cuatro partes, cada una con un nombre y un color en específico:

Yowell – remarcado con amarillo flúo

Dher – pintado bruscamente con un color rojo sangre

Knip – pintado prolijamente con un color rosa pastel

Y Kalcb... estaba pintado con negro y con detalles dorados en los bordes.

Kalcb, ese dios fue por lo cual yo estaba aqui. Mire la ruleta con resentimiento.

- Vamos no te pongas así – dijo la muchacha, llevaba una venda en los ojos. Y sus dientes estaban podridos y torcidos.

Otra mujer apareció de la oscuridad del cuarto, una mujer alta y esbelta, vestida con una túnica color rosa oscuro. Era muy hermosa y llevaba el pelo color violáceo atado en una trenza.

- ¿Empezamos ya, querida Yowell? – dijo con voz melodiosa

- Por favor Knip –

Una mano enguantada giro la ruleta desde el costado. Mientras la ruleta giraba para decidir mi suerte, una persona me tomo el hombro.

- Bienvenido Kalcb, siempre llegas tarde – se quejó Knip

- Perdóname querida, estaba resolviendo asuntos pendientes. Ser el dios del Caos no es nada fácil. – suspiro.

No podía verlo. Era como un vacío informe que distorsionaba la realidad. Solo podía ver su mano de piel grisácea. Llevaba un anillo en cada dedo, cada uno con un tono de gris, blanco y negro diferentes.

La ruleta se estaba deteniendo....

Grite de impotencia al ver el resultado.

Francisco Mazufri / Hotfix / No se aceptan copias ni adaptaciones- Original en wattpad @ElViajanteErrante / Viaggero





  

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