Sangre Argentea Capitulo 13

Capitulo 13

Mientras que Jocelyn todavía soñaba con la niña demonio, Jonás había salido para dar un paseo a los alrededores.

Eran las 3 de la tarde y el sol brillaba en un cielo diáfano, el muchacho recorría solitario los jardines del castillo, observando tranquilo el paisaje. Todo estaba en paz, muy en paz.

Le dolía todavía el cuerpo pero dentro de ese perímetro mágico su sufrimiento se redujo bastante comparado a lo que sentía todo el tiempo. Busco asiento debajo de un gran árbol en el centro del laberinto de arbustos bajos, y se estiro para poder mirar el sol que atravesaba las hojas. Siempre volvía a su mente, cada vez que estaba solo, las palabras de aquella diosa....

En aquel entonces solo sentía dolor. Volvió a evocar aquel lugar profundo en la oscuridad.

Sus sentidos estaban apagados, no podía ver, escuchar, sentir y un regusto amargo a sangre vieja siempre inundaba su boca. Todavía seguía atado a los pilares que Kalcb, dios del caos había creado para torturarlo. Seguía sumido en esa oscuridad, había perdido toda noción del tiempo, su mente no procesaba, solo podía sentir un ardor y un dolor atroz por todo su cuerpo, hasta su piel morena fue desgastándose hasta quedar de un tono medio grisáceo. Había adquirido una capacidad al ser siempre rociado por el agua regenerativa, un poder curativo y reconstructivo, podía regenerar todo su cuerpo excepto su cabeza, supuestamente causaba algún tipo de sufrimiento al regenerar las partes perdidas pero con todo lo que sufrió ya eso era algo tan poco significante.

"Eres demasiado valioso para perecer aquí, Sangre Argéntea" dijo una dulce voz en su mente.

La cansada psique de Jonás se encendió por un momento, "Sangre Argéntea..." había olvidado algo importante acerca de esa palabra.... Una advertencia quizás.

"Si me prometes un favor, te liberare." Dijo de nuevo la misteriosa voz.

"Lo que sea, solo sácame de este sufrimiento" rogo con fuerzas, casi había olvidado como formular oraciones.

Al instante las cadenas que lo sostenían se quebraron, dejándolo caer. Antes de impactar sobre el suelo, una mano suave lo recogió. El agradable tacto le devolvió la capacidad del tacto, acto seguido unos suaves dedos rozaron sus ojos y boca, gracias a ello recobro sus sentidos perdidos. Ante ella estaba la diosa Knip, se veía de forma diferente, como una bruma densa e informe.

"Pobre, hasta tus vestiduras se han destrozado" de un chasquido hizo aparecer frente a él una muda de ropa entera, de color negro. "Esto es lo adecuado para ti Sangre Argéntea"

- ¿Qué quieres como recompensa? – pregunto el muchacho tomando la ropa con dificultad, le costaba ponerse de pie todavía.

- "Más adelante te lo cobrare, solo tienes que saber esto..." la bruma extendió hasta el un pequeño pergamino arrugado.

Jonás tomo el pergamino y lo extendió para ver su contenido, se sintió abrumado de la cantidad de información que recibió, sobre magia, dioses, almas y poderes.

"Es más fácil enseñarte todo de una sola vez" la melodiosa voz de Knip resonaba en su mente.

"Ve, mi muchacho, ve y véngate del que te hizo esto"

Una furia bestial se instauro en el fondo del oscuro corazón del muchacho. Una sensación que lo impulsaría a seguir adelante, una sed de sangre insaciable.

- Sí, mi diosa. – contesto Jonás con una sonrisa sádica en su rostro. Acto seguido se disolvió en polvo y este se elevó hacia el cielo, desapareciendo entre la noche eterna.

"Por fin, algo interesante para observar...." rio la diosa. "El primer y último alma gris acaba de subir a la tierra...."

Volviendo al presente.

Jonás abrió los ojos, se había quedado dormido sentado en el banco. Observo el cielo, no debía haber pasado mucho tiempo, se estiro y luego continuo rumbo a un bosquecillo que había a lo lejos, le llamo la atención.

Alguien había atravesado el perímetro mágico.

Jonás sonrió para sus adentros, enemigos, y justamente el buscaba algo para divertirse.

Avanzo corriendo hacia la espesura. Gracias a los conocimientos aportados por Knip podía distinguir el poder mágico a distancia. Eran 3 personas, un alma amarilla, un alma azul y un alma marrón. Este último según su escala era el más débil, el peligroso era el amarillo.

Jonás subió de un salto a la rama de un árbol, de ese salto a otro y así hasta llegar hasta su presa. Decidió ir por el alma marrón primero, necesitaba calentar y estrenar una técnica nueva....

Encontró a su enemigo debajo de la sombra de un roble, parecía estar leyendo una especie de pergamino, era bajito y regordete, llevaba una túnica azul claro.

Jonás no espero ni siquiera a la reacción, salto sobre él y de un simple puñetazo hundió el cráneo de su oponente en el piso, destrozándole los huesos y esparciendo sus vísceras, manchando el tronco de sangre. Murió en el acto sin saber que lo había asesinado.

Jonás limpio la sangre y los trozos de cerebro que había en su mano con la ropa del muerto, hurgo entre sus pertenencias y se quedó con el pergamino y una pequeña daga que encontró en uno de los bolsillos del pantalón. Sonrió sádicamente. "Decepcionante" pensó para sí mismo. "Ni siquiera duro lo suficiente para estrenar mi habilidad.

No perdió más tiempo, subió de nuevo de un salto a los árboles y se dirigió saltando de copa en copa hasta lo que sería su siguiente objetivo.

Los encontró juntos, iban sin túnicas, distinguió al alma amarilla, un hombre que aparentaba unos veinte años, rasgos asiáticos. El alma azul parecía más joven, unos dieciocho, tez caucásica y cabello azul oscuro. "Que irónico" pensó Jonás.

- Ya no siento la presencia de Ivan – comento el alma amarilla.

- Lo deben haber liquidado Silke.- respondió el otro.

- Yswar ¿No se supone que no habría guardias?- pregunto Silke

"Que nombres tan raros" dijo para sus adentros mientras se reacomodaba entre las hojas para escuchar mejor.

- Debemos movernos, está aquí.- dijo alarmado el alma amarilla.

- ¿Quién? –

- El Sangre Argéntea. –

Acto seguido el que se hacía llamar Yswar canalizo una esfera de hielo en su mano, la esfera empezó a deformarse hasta formar una estaca.

- Aquí estas.- y acto seguido lanzo una ráfaga de lanzas heladas hacia el escondite de Jonás, destrozando el tronco y tumbando el árbol.

El muchacho de un salto mortal evito la caída y cayo de pie frente a los otros dos.

- Primero se saluda.- le recrimino Jonás a Yswar quien ya estaba canalizando otra lanza de hielo.

- Para que saludar si ya estarás muerto. – amenazo Silke.

Acto seguido una lanza impacto de lleno en el pecho de Jonás, congelándolo y petrificándolo al suelo. No sentía dolor, su tortura en el inframundo le habría bastado para toda la vida.

- Muerte.- Silke abrió una herida con una navaja en la cara del Joven congelado y toco la sangre que emano de allí. Convirtiéndola en un líquido verduzco.

- ¿Veneno eh? Eso no tendrá efecto. POR QUE YO YA ESTOY MUEEEERTOOO – Grito desaforado Jonás una expresión de alegría macabra apareció en su rostro mientras rompía sus ataduras y apretó el cuello de su atacante y empezó a asfixiarlo. Acto seguido lo lanzo por los aires y de una patada voladora en el pecho lo mando a volar lejos del perímetro mágico de la Institución.

La expresión sombría de Yswar se reemplazó por una de terror.

- TU SIGUES – Agrego furioso mientras embestia hacia el alma azul, quien empezó a lanzar una lluvia de dagas heladas pero estas ni bien tocaban la piel de Jonás se desintegraban al instante.

- Imposible, eres un engendro.- grito asustado Yswar

- No, un alma gris.- contesto Jonás y de un solo impacto abrió el pecho de su oponente.



Francisco Mazufri / Hotfix / No se aceptan copias ni adaptaciones- Original en wattpad @ElViajanteErrante / Viaggero




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