Sangre Argentea Capitulo 1

Capitulo 1

Y como muchas historias, la mía comienza con un corazón roto y varios huesos también....

La tarde se iba perdiendo a medida que caminábamos juntos, ella se veía radiante con su cabello castaño ondeando a la suave brisa invernal que recorría las calles del centro de la ciudad. Yo, la miraba entre sueños y siempre me preguntaba si algún día podría tomar el suficiente valor para declararme.

Esa tarde, Irene me pidió que la acompañara a la óptica del centro, ya que su mejor amiga y mi hermana, Alejandra, había caído enferma.

La llamada me emociono bastante. ¿Podría ser aquella la ocasión en la cual pudiera decírselo? Quizás, pero nunca me espere que el destino se torciera tanto para hacer sufrir a un solo hombre...

Estábamos llegando a una plaza, bastante amplia la verdad. Las farolas de los senderos por dónde caminábamos se iban encendiendo una a una mientras el sol se ocultaba a través del horizonte y poco a poco la noche iba tomando terreno. Logramos llegar hasta el lago central del parque, y nos sentamos juntos a la par de un muelle cercano.

El agua estaba calma y reflectaba perfectamente la silueta blanquecina de la luna que cada vez se iba haciendo más grande. Esa noche había luna llena. El silencio envolvía poco a poco nuestros corazones y el ambiente se iba despejando del pasar de las personas. El barullo de las calles céntricas se iba apagando mientras nos quedábamos solos en aquel paraíso aislado.

- Irene... – susurre.

Esta sería la oportunidad. Iba a tomar las riendas de una vez por todas.

- ¿sí? – pregunto ella suavemente mientras alzaba la vista hacia la luz plateada que emitía el astro lunar.

- ¿Por qué me llamaste a mí? Digo, no me desagrada si no que me siento muy feliz de que me tomaras en cuenta.

- Ah sí, es que necesito preguntarte algo....

Mi pulso se disparó hacia las nubes que cubrían aquel cielo estrellado.

- Yo también quisiera preguntarte algo antes – dije mirándola a sus ojos.

La tome de sus hombros y justo cuando creía haber juntado todo el coraje para poder decírselo...

- ¿Quisieras se... -

No llegue a terminar mi frase cuando una gran ventisca empezó a soplar de la nada. Entre las hojas que danzaban en el aire, un papel voló hacia mi rostro, golpeándome, estaba mojado, cuando me lo quite y lo abrí para leer el contenido por mera curiosidad, me quede helado. El mensaje decía lo siguiente:

"Prepárate para lo peor, sangre argéntea, porque este fue tu primer soplo que dará inicio a la tormenta de tu desgracia"

Esperaba que fuese una broma, o algo que alguien había tirado por ahí, al estilo de un viejo horóscopo o la típica frase de la galleta de la fortuna, pero, algo en mi interior se revolvió, sentí que ese mensaje iba dirigido a mí por una extraña razón, aunque fuese casualidad.

- Estas pálido, ¿Te sientes bien Jonás? – me pregunto Irene mientras se levantaba – será mejor que nos volvamos a casa, creo que se viene una gran tormenta. –

Ese vendaval se llevó mis palabras y mi oportunidad. El primero que marcaría, como decía el mensaje, el inicio de la tormenta.

- S- Si, - alcance a contestar mientras nos íbamos raudamente a la espesura del bosque para refugiarnos, ya que había comenzado a llover.

Las luces que emitían las farolas dentro de aquel bosque iluminaban poco y nada del camino, sumado a que la noche ya estaba bien encima de nosotros, el lugar dejo de tener un tinte mágico como lo que fue cuando estábamos en el muelle a pasar a ser un lugar tenebroso.

- ¿Qué me querías decir en el muelle? ¿Qué si quería que? - Preguntó ella inocentemente sonriéndome

En ese momento, todo el valor que reuní se fue junto con el viento.

- N-nada, cosas sin importancia. – respondí rápidamente mirando hacia otro lado.

- ¿Ah sí...? – dijo ella con una sonrisa socarrona en la cara.

- Ya en serio, no era nada. ¿y lo que querías decirme tu a mí? –

- ¿yo? – dijo señalándose con un dedo sorprendida mientras se ruborizaba.

- Si, tú – conteste divertido.

- Nada de nada. – me respondió.

No hicimos más preguntas, y por un momento, reinó el silencio entre nosotros, el camino se hacía eterno y cuando la tensión ya se podía cortar con una cuchara, pudimos divisar el portón abierto de par en par a unos metros, que daba a una de las calles principales.

Nos apuramos para llegar cuando me tropecé con algo y caí, como yo iba detrás de ella, me la lleve junto conmigo al piso y de cabeza al barro que recién se formaba por las gotas de lluvia que se filtraban de entre las copas de los árboles.

Yo me reía mientras ella me ayudaba a levantarme, aun a pesar de que estaba cubierta de barro, ella seguía estando hermosa.

- Perdona... - le dije mientras agachaba la cabeza, - Me tropecé y bueno... -

- ¡No pasa nada! – me contesto alegre – apurémonos a salir de aquí, ya me está dando frio –

Asentí y cuando me doy vuelta para seguirla, un golpe conecto en mi mandíbula tirándome nuevamente al suelo embarrado. El dolor se extendía por toda mi mejilla izquierda. Sosteniéndome donde me habían golpeado, pude ver a tres muchachos llevando bandanas violetas. En ese tiempo eran populares las bandas de chicos callejeros, quienes asaltaban a los desprevenidos, y yo era uno de esos desprevenidos.

Irene se detuvo y se quedo observando a unos metros de donde estaba, sus ojos reflejaban temor.

- Amiguito... - dijo el bandolero del medio. Me alzó agarrándome del cuello de mi camisa. – si todo va bien, vas a salir ileso tú y tu linda noviecita.

- No es mi nov... - y me arrojo de nuevo al barro.

- Calladito, escucha, solo danos lo que tienes y pueden irse. – dijo con suficiencia

Me hervía la sangre, todo iba bien hasta que entre la lluvia y esos matones mis oportunidades con Irene se fueron al infierno. Y en un acto de furia intente golpear a uno de ellos pero esquivo el golpe fácilmente.

- Con que así van las cosas.... – dijo el que parecía el líder, el más grande de todos.

- ¡Vete! - le grite a Irene y ella sin dudarlo se fue corriendo hacia las calles del centro, allí estaría bien, pero dentro del bosque y con la poca iluminación tenía pocas esperanzas de ganar.

- Te aplastaremos a ti y luego a tu novia – amenazo el líder de la banda

- Sobre mi cadáver.

....

Me dieron la paliza de mi vida por intentar ser valiente por una vez en mi mísera existencia, aunque gracias a ello Irene pudo irse. Cuando los matones se aburrieron de patearme, me despojaron de mis objetos de valor y se largaron por la lluvia que empezaba a intensificarse.

Me dolían mis pulmones cada vez que intentaba respirar, debía tener unas cuantas costillas rotas junto a varios huesos más. Entre sueños logre ver hacia el portón de donde había escapado ella, veía unas luces viniendo hacia mí y mi mejor amigo Nahuel junto a unos camilleros alzaron lo poco que quedaba de mí y me trasladaron al hospital más cercano. Entre tantas idas y venidas solo podía agradecer que me encontrase, sino quizás hubiera muerto miserablemente solo.

Increíblemente, en ese momento, se me vino a la mente de nuevo la notita mojada, que adelantaba un tiempo de desgracia. Intente pensar si todo lo que había pasado era por casualidad o por ese "destino" del que quería advertirme el mensaje. Mi mente no daba para más y mi cuerpo menos, la oscuridad, el sueño y el dolor se hicieron uno, y me sumieron en la negrura de la inconsciencia.

Francisco Mazufri No se aceptan copias ni adaptaciones- Original en wattpad @ElViajanteErrante / Viaggero


      



                                                   
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